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Revisión de Steve Jobs

Revisión de Steve Jobs

En una era en la que la película biográfica convencional parece durar dos horas y media, y cubre un ascenso, caída y redención, el guión de Aaron Sorkins aquí es el corazón de la mayor apuesta de las películas. Además de un par de tomas más amplias, aquí está la concentración y el enfoque de una obra de teatro de tres actos, una que trajo una licencia creativa a la historia de Jobs, para enfocarse en las relaciones clave en su vida. Al hacerlo, se pierde muchísimo, el tipo de grandes momentos que aún resuenan, y habrían empaquetado un trailer. Pero la compensación, una importante, es una película más interesante e impredecible.

Steve Jobs presenta su drama en torno a tres eventos clave en la historia de Apple y Jobs, llenando los vacíos a su alrededor con titulares y fragmentos de periódicos que vuelan rápidamente. Esto le permite a Sorkin capturar la relación de Jobs con cuatro personas en su vida, su hija, la madre de su hija, su cofundador de Apple y su especie de jefe y, a su vez, reflejar eso en el propio Jobs.

El crédito también en medio de esto a Kate Winslet, cuyo Joanna Hoffman podría haber sido un simple personaje puente, pero en realidad presenta una gran parte de la película.

Dicho eso, mientras que Fassbender es quien aclama con razón aquí, pero es difícil culpar a todo el elenco. Seth Rogen es excelente como Steve Wozniak, y el distanciamiento de Jobs de él es en sí mismo una relación complicada. Sin embargo, el núcleo siente más que Jobs intenta relacionarse con su hija, Lisa, y dónde encaja su madre Katherine Waterston como Chrisann. Es aquí donde vemos las paradojas menos agradables pero también extrañamente alentadoras que alimentan la versión de Jobs que tenemos en el pantalla. En Fassbender, puedes ver los momentos en los que el cerebro de Jobs se energiza, sin tener que golpear la pantalla para transmitir el mensaje.

Sin embargo, me preguntaba si Steve Jobs Puede haber sido dos horas mejores y más intensas si se representa en la claustrofobia de un teatro, en lugar de en la pantalla grande. No solo porque la estructuración se presta abiertamente a tal enfoque, aunque lo hace, sino también porque hay algo que el escenario puede hacer que la pantalla no puede. Que se concentra tanto en sus personajes y sus relaciones cambiantes, que la concentración del teatro (y una audiencia de teatro, en verdad) puede haber sido el mejor escenario para ello.